¿Dónde está Morena hoy?
Morena ya no es una curiosidad política en San Francisco del Rincón. En las últimas tres elecciones locales pasó de ser el partido del “a ver cuánto saca” a una fuerza que ya obliga a todos a sacar calculadora. Y eso, en política, ya es bastante.
Ese avance no fue magia. Se explica por el desgaste de los de siempre, el voto de castigo y la capacidad de conectar con gente que ya estaba cansada de lo mismo de siempre. Nada muy sofisticado: cuando los demás fallan, alguien más recoge los pedazos.
Tres elecciones, y van en subida.
En la primera de estas tres elecciones, 2018, obtuvo 3,915 votos. Morena era más símbolo que amenaza. Servía para medir el enojo, no para disputar en serio el poder.
En la segunda, ya empezó a verse un voto más firme. Menos entusiasmo pasajero y más intención real. Ahí dejó de ser novedad y empezó a ser problema para sus rivales. Con los 4,900 votos obtenidos en el 2021.
En la tercera, el mensaje fue claro: Morena ya no compite para participar, compite para ganar. Y en San Pancho eso no se logra solo con la camiseta guinda y el muñequito de López Obrador. Se necesita estructura, disciplina y algo que a veces escasea más que la autocrítica: organización. Y Gerardo Morales lo demostro obteniendo la histórica cifra para MORENA de 15,906 votos.
El desempeño de sus ediles en el ayuntamiento
Si Morena ha crecido en votos, sus ediles todavía tienen tarea pendiente. Tener representación no es lo mismo que saber usarla.
Han tenido momentos útiles, sobre todo cuando han señalado errores del gobierno municipal. Eso está bien; para eso sirve una oposición. Aunque a veces parece que algunos creen que con criticar alcanza, como si el ayuntamiento fuera un foro y no un espacio donde también se debe construir.
Morena necesita ediles que no solo levanten la voz, sino que también levanten propuestas. Porque señalar lo que está mal es fácil; lo difícil es demostrar que se puede hacer mejor.
Y en esta administración hay un perfil que sobresale es el de Israel Carmona quien ha sabido llevar de manera aceptable su trabajo como oposición dentro del ayuntamiento, con debate pero sin confrontaciones innecesarias.
La regidora Angelica Chagolla ha hecho lo propio desde un perfil más sobrio y más analítico.
Gerardo Morales: el nombre que pesa en la estructura
Si hoy hay un nombre que pesa dentro de Morena en San Francisco, ese es Gerardo Morales. No está ahí por adorno ni por cortesía política. Ha sido operador, referencia y pieza de continuidad.
En un partido que todavía está acomodando sus piezas a nivel local, tener a alguien que ordene el juego no es poca cosa. Gerardo Morales ha logrado mantenerse como una figura central en la conversación interna y externa del partido.
Por eso su eventual candidatura a la presidencia municipal en 2027 no suena descabellada. Suena, más bien, a la consecuencia natural de su peso político. En política local, cuando alguien acumula estructura, presencia y lealtades, tarde o temprano termina en la lista de los que “podrían ser”.
2027: la candidatura que ya se asoma
Hablar de 2027 sin mencionar a Gerardo Morales sería fingir que la política se mueve sola. Y no: se mueve con operadores, acuerdos y amores políticos
Morena llega a 2027 con una ventaja: ya no tiene que explicar por qué existe. Ahora tiene que explicar para qué quiere gobernar. Y esa pregunta, aunque parezca simple, suele arruinar a más de uno.
Porque ganar elecciones no es lo mismo que gobernar bien. Morena puede seguir creciendo, sí, pero si no fortalece su capacidad de operación en tierra, corre el riesgo de quedarse en el cómodo papel de la protesta eterna. Muy útil para criticar, muy incómodo para resolver.
Si Gerardo Morales termina encabezando ese proyecto, tendrá que demostrar con hechos y con política que sirve para algo más que competir. Tendrá que probar que también puede gobernar sin improvisar. Ahí sí empieza lo serio.
Para acabar pronto
Morena en San Francisco del Rincón ya dejó de ser promesa. Hoy es una fuerza real, con crecimiento electoral, presencia en el ayuntamiento y una figura que empieza a perfilarse como su carta más natural para 2027.
Pero crecer también obliga. Ya no basta con sumar votos ni con vivir del desgaste ajeno. Ahora toca demostrar que pueden ser algo más que la alternativa del enojo. Es decir necesitan demostrar que traen “Con Queso” las tortillas.
Morena ya llegó al centro de la discusión. Falta ver si llegó para quedarse por mérito propio o solo porque los demás hicieron el favor de abrirle la puerta.
— La Voz
(La redacción y el contenido de esta columna de opinión es única y exclusivamente responsabilidad del autor)
